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La lectura sólo es
posible cuando funcionan adecuadamente un buen número de operaciones
mentales. Concretamente, las investigaciones científicas han podido
comprobar que el sistema de lectura está formado por varios módulos
separables, relativamente autónomos, que se encargan de realizar una
función específica:
a) Procesos perceptivos:
Para que un mensaje pueda ser procesado tiene que ser previamente
recogido y analizado por nuestros sentidos. Para ello, los mecanismos
perceptivos extraen la información gráfica presente en la página y la
almacenan durante un tiempo muy breve en un almacén sensorial llamado
memoria icónica. A continuación, una parte de esta información, la más
relevante, pasa a una memoria más duradera denominada memoria a corto
plazo, desde donde se analiza y se reconoce como determinada unidad
lingüística.
b)
Procesamiento léxico: una vez identificadas las unidades lingüísticas,
el siguiente proceso es el de encontrar el concepto con el que se
asocia esa unidad lingüística. Para realizar este proceso disponemos de
dos vías: una que conecta directamente los signos gráficos con el
significado (ruta visual) y otras que transforman los signos gráficos
de sonidos y utiliza esos sonidos para llegar al significado, tal como
ocurre en el lenguaje oral (ruta fonológica).
c)
Procesamiento sintáctico: las palabras aisladas no proporcionan ninguna
información, sino que tienen que agruparse en unidades mayores tales
como las frases y oraciones en las que se encuentran los mensajes. Para
realizar este agrupamiento, el lector dispone de unas claves
sintácticas que indican cómo pueden relacionarse las palabras y hace
uso de este conocimiento para determinar la estructura de las oraciones
particulares que encuentra.
d)
Procesamiento semántico: después que ha establecido la relación entre
los distintos componentes de la oración, el lector pasa ya al último
proceso, consistente en extraer el mensaje de la oración para
integrarlo en sus conocimientos.
Para
conseguir una lectura normal, es necesario que todos estos módulos
funcionen de manera correcta. Si algunos de estos componentes deja de
funcionar o no llega a funcionar como debiera se producirán
alteraciones de lectura. En consecuencia, los trastornos de lectura
serán diferentes en función de cuál sea el componente que no está
funcionando. Esto implica que por el tipo de fallos que cada sujeto
comete se puede predecir qué componente tiene alterado.
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